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Sergio García, finalmente, ha tomado una decisión sobre cómo mejorar su talón de Aquiles como jugador de golf: el martes comenzó a trabajar con uno de los gurús más afamados y expertos en putt, Stan Utley, y el español debutó con éxito y dos de esos palos en la bolsa para su primera eliminatoria del Accenture Match Play que se juega en el desértico Marana (Arizona). Sergio García reacciona ante su punto débil. El putt, el palo cuyo pobre manejo aleja al golfista de la gloria y que a García le ha generado más dolores de cabeza en las últimas temporadas, toma por fin protagonismo en el juego del duodécimo jugador del mundo y del que se espera consiga pronto un título de Grand Slam.
Todavía permanece en la memoria el putt fallado en el hoyo 18 del último Open Británico de Carnoustie. El error le apartó de la Jarra de Plata, después de liderar el torneo desde su inicio, y le llevó a un desempate suicida con el irlandés Padraig Harrington. Desde esa fatídica tarde de verano en Carnoustie, García ha reiterado que aquella fue la mejor ocasión de su vida para ganar un 'Grande'. Siete meses después, García, con 28 años y al que sigue entrenando su padre, Víctor García, ha tomado por fin una decisión al respecto de su problema en el green. Para la cuestión de mejorar con el putt ha solicitado la ayuda del citado Stan Utley, de 46 años, nacido en Scottsdale (Arizona) y que también ha tratado sobre el green los problemas, entre otros, del norirlandés Darren Clarke y los estadounidenses Davis Love III, Jay Haas, Peter Jacobsen o Rocco Mediate.
García, por vez primera, salió a disputar su primera ronda del Mundial Match Play frente al australiano John Senden con dos putts en la bolsa, en detrimento del hierro 3, arrumbado en el maletero del coche. El español fraguó su victoria (3 y 2) con el putt corto 'Rosa de Mónaco' de Taylor Made en los greens de los hoyos 1 al 14, en donde firmó sus primeros cinco birdies. En los hoyos 15 y 16, eventualmente el castellonense echó mano del Belly putter (palo más largo y que alcanza el abdomen) para despachar al australiano en la primera ronda. "Si hubiera practicado un poquito más, entonces probablemente habría salido con un solo putter", asegura García en declaraciones al PGA Tour, y añade que quiso jugar así a modo de "red de seguridad".
Dos sesiones satisfactorias
"En las prácticas antes de la competición me sentí muy cómodo, pero es diferente cuando se está en el calor de la batalla y conectado a la presión", comenta sobre su decisión de introducir en la bolsa de palos dos tipos de putter. Las sensaciones y los resultados tras dos sesiones con Utley han sido satisfactorios para García, quien debe decidir si sus contactos con su nuevo gurú, que reside cerca del recorrido de Marana, se ampliarán al resto de campos en donde se desarrolla el circuito o ambos tendrán contactos esporádicos. Sea o no ésta una relación duradera, lo tangible es que la decisión de García sobre contar con un técnico específico para el putt confirma que el problema existía y que esta nueva ayuda se podía sumar, sin traumas, a la labor de Víctor, su padre.
Para García soplan aires de cambio. El español, cuyas estadísticas reflejan que su juego de tee a green no es peor en muchos torneos al que exhibe Tiger Woods, el mejor golfista del mundo, también optó a comienzos de año por relevar a su caddie en los últimos años, el australiano Glenn Murray. Murray ha sido un buen amigo y, también, se ha enriquecido portando la bolsa de Sergio García, pero su presencia empobreció paralela y paulatinamente la confianza del español, especialmente en los torneos de Grand Slam. Un nuevo García aparece en la escena, dispuesto a reciclarse con el palo, el putt, que más veces le ha apartado del éxito, antes de que se cumplan tres años de su último triunfo.
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